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Mis Abuelos y yo en el Deporte. Extrañas Coincidencias

MIS ABUELOS Y YO EN EL DEPORTE. EXTRAÑAS COINCIDENCIAS.

Por Alberto E. Moro

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En la vida de todos nosotros puede haber extraordinarias y sugestivas coincidencias temporales que por momentos descubrimos muy sorprendidos porque siempre estuvieron allí y no habíamos reparado en ellas, hasta que en un momento dado hacen eclosión sorpresivamente por trabajosas deducciones o por azar. También objetos familiares  que guardan secretos que nuestra inmadurez o ignorancia no nos permiten descubrir tempranamente y que no pocas veces quedan ocultos para siempre en la noche de los tiempos.

En mi caso, algunas de estas curiosas circunstancias ya las he relatado verbalmente o por escrito, no obstante lo cual las resumiré más abajo para integrarlas en este texto donde agrego mi último hallazgo relacionado con mi larga trayectoria vocacional en el deporte, el estudio, la docencia, y el olimpismo. Este último incluso como guía ética e intelectual para la vida en todas las multifacéticas dimensiones que constituyen el fantástico legado de Pierre de Fredy, Barón de Coubertin, el restaurador que adaptó a la modernidad la pedagogía agonal de la antigua Grecia, con todo su simbolismo inspirador. Después de una increíblemente ardua tarea en épocas sin telefonía ni aviones, ni redes sociales, logra fundar el Primer Comité Olímpico Internacional en 1894, y dos años después concretar la realización de los Primeros Juegos Olímpicos de la Era Moderna: Atenas 1896, como todos sabemos.

Y aquí va mi último descubrimiento. Tanto mi padre Eugenio Pedro Moro, como mi madre María Cora Censi, nacieron en el mismo año, el 9/6/1896 y el 25/6/1896  respectivamente. El año de los primeros Juegos Olímpicos. 

Mi madre, hija de Felipe Censi un prominente Ingeniero/Arquitecto (así está inscripto en algunos de los grandes edificios que construyó), cultor del Tiro como deporte, Cónsul de Suiza en la ciudad de Rosario (Santa Fe). 

Y mi padre nace en Zurich, hijo de Felice Moro, italiano sólidamente afincado en Suiza a temprana edad, gran deportista y dirigente deportivo, quien ese mismo año y en el mismo mes (el 28 de Junio de 1896) recibió un Premio muy especial por parte de los socios del Círculo Velocipedista de Zurich, en su calidad de Fundador y Presidente de la entidad. Ese premio, relacionado con los entonces aún titubeantes pasos del ciclismo, de gran valor artístico y “pieza única en el mundo”, se exhibe en el Museo del Deporte Pierre de Coubertin de la Ciudad de La Falda – Córdoba – Argentina. Lo que acabo de relatar en cuanto a fechas y circunstancias, no solo está grabado en la tapa, sino que lo he rescatado en una página del gran libro publicado en ocasión del Primer Congreso de los Italianos en el Extranjero, publicado en 1906. También poseo un hermoso distintivo metálico esmaltado de dicho Congreso que –obviamente- perteneció al padre de mi padre.

 No llegué a conocer a ninguno de mis dos abuelos, ni tampoco se conocieron entre ellos. Pero –otra coincidencia- ambos tuvieron 6 hijos, y en ambos casos: 3 varones y 3 mujeres (Los Censi en realidad tuvieron 8 hijos en Argentina, pero dos murieron siendo niños).

 Mis  padres se conocieron cuando mis abuelos maternos y sus tres hijas mujeres habían abandonado Santa Fe para recorrer Europa por más de dos años, después de un viaje en transatlántico portando enormes baúles y aun su perro, llamado Teco. Cupido hizo de las suyas seguramente, ensartando sus flechas en el corazón de mis padres hasta el punto de que mi progenitor tuvo que cruzar el Atlántico para pedir oficialmente la mano de mi madre y casarse en la ciudad de Rosario, volviendo luego a Lugano – Suiza, el lugar donde nacieron quien esto escribe, y su hermana Myrtha un año después. No así mi otro hermano Raúl, argentino nativo, nacido en 1938.

OTROS ANTECEDENTES ANTERIORES, relacionados con mis abuelos varones a los que -como ya he dicho- lamentablemente no llegué a conocer más que por fotos y publicaciones que he conseguido y conservado:

  • Tanto la pieza museológica de mi abuelo paterno Felice (Félix) Moro, mencionada en el párrafo anterior, como otra asociada con los orígenes de la Gimnasia en Alemania (circa 1870), perteneciente a mi abuelo materno Felipe Censi, son únicas en el mundo. Rara coincidencia que ambas hayan llegado a mis manos, sin que yo tuviera el más mínimo conocimiento acerca de su significado y del que más adelante alcanzarían en un museo del deporte que sería gestado casi un siglo después. 
  • Observo en este mismo momento de la escritura otra coincidencia, las tres primeras letras de los nombres de mis abuelos son idénticas en español (FELix y FELipe).
  • Mi abuelo Felice Moro participó en numerosas competencias deportiva en Italia  y en Suiza (alrededor de 40), cuyos registros concretos de año y lugar poseo y cuyo listado acompaño a este texto, entre las cuales los Juegos Deportivos de París 1900, considerados hoy los segundos Juegos Olímpicos de la era moderna. Además de lo mencionado, tengo una medalla deportiva de oro y tres de plata que le pertenecieron, obtenidas en Milano y en Campeonatos Nacionales, por parte de la Societá Ginnástica Milanese Forza e Coraggio. Aún deben estudiarse las inscripciones de las mismas, que se hallan aún bajo vitrina en el museo. 

      Entre los escudillos en que constan las competencias en que participó, hay un escudillo de plata con la imagen de Pallas Athenea, de los Juegos Olímpicos de Estocolmo 1912, y una foto en sepia tomada por él en el estadio con la leyenda al dorso de su puño y letra en italiano: Stoccolma 1912. Estimo por los materiales que tengo, que su carrera deportiva se inició alrededor de 1889 y finalizó en 1909, por lo que presumo que su presencia en la capital sueca en 1912 lo fue ya no como atleta sino como oficial deportivo, dirigente, o como simple espectador. Aunque esto último lo dudo, pues la foto de referencia fue tomada en el acceso al campo y no desde el lugar de los espectadores.  

  • Mi abuelo Felipe Censi, ha sido protagonista destacado en los orígenes del Tiro Suizo de Rosario, según lo escuchado en mi infancia. De él tengo seis medallas de bronce y plata obtenidas en competencias de esa especialidad deportiva que es deporte nacional en Suiza, aunque sé que había mucho más en diplomas y trofeos, material que quedó quizás en manos de mis primos, irrecuperable ya pues todos ellos fallecieron.
  • Cuando murió Pierre de Coubertin yo tenía 6 años, por lo que puedo decir que en un breve período fuimos contemporáneos, lo que a estas alturas no ha de ser nada común que haya muchas personas como yo que han tenido ese privilegio sin haberlo merecido.  Pero esta coincidencia va aún más allá, porque siendo Suiza un país muy pequeño en superficie (10.000 Km. cuadrados menos que nuestra pequeña provincia de Jujuy), también fuimos vecinos, ya que como sabemos él vivía en Lausanne, y yo con mis padres en Lugano, dos ciudades de ese país. Todo esto lo relato sin pizca alguna de jactancia, ya que no he tenido ningún mérito en esa cercanía, lo cual no obstante me resulta sumamente curioso.
  • Al recibir  los dos objetos “únicos en el mundo” a los que he hecho referencia, no tenía yo la menor idea de todo lo que acabo de relatar. Hasta entonces tan solo había practicado Boxeo y Fútbol, inevitable este último para todo chico argentino. Pero desde muy pequeño, mi obsesión era lograr el dominio de “la vertical” (ejercicio emblemático de la Gimnasia, si los hay) y no tenía la menor idea entonces de que existía un deporte llamado Turnen en alemán, Ginnástica en italiano, y Gimnasia en Grandes Aparatos en la Argentina, siendo ésa mi verdadera vocación a la que llegué demasiado tarde, según puedo ver y lamentar ahora. No eran épocas en las que los padres se ocupaban de descubrir cual eran las vocaciones deportivas de sus hijos. Sin embargo, aún en esas épocas tempranas de los 8 o 10 años, recuerdo que tenía impulsos de organizador y soñaba con formar un equipo del barrio para jugar contra otros, mientras dibujaba como serían la camiseta y el escudo del nuestro.
  • La jarra cerámica con tapa de plata de mi abuelo italo-suizo me la entregó mi madre cuando me casé a los 29 años (año 1960) diciéndome tan solo que era un recuerdo de mi abuelo paterno. Nada sabía ella acerca de la historia oculta de ese objeto. Y yo nunca lo había visto, y ese fue todo el conocimiento que tuve, pues mi padre había muerto mucho antes, cuando yo tan solo tenía 16 años (1947). Además de la obviedad de que se trataba de algo relacionado con la época del velocípedo, vi que en el borde de la tapa tenía una inscripción que traduzco: “Al  loro Presidente, i soci del CVZ, 28 di Giugnio di 1896”. 
  • Un escrito que poseo de 1906, perteneciente al libro del Primo Congresso degli Italiani al Estero, relata la historia de mi abuelo. Ya sé que me estoy reiterando en este escrito y sobre este tema. De ese Congreso tengo un hermoso distintivo (hoy llamado “pin”) hallado entre las cosas de mi padre. Recuerdo al lector que mi abuelo era italiano, pero desarrolló toda su vida en Zurich, donde formó familia con Flora Simon y nacieron mi padre, sus dos hermanos y sus tres hermanas 
  • Y el recuerdo deportivo  principal de mi abuelo suizo Felipe Censi es un barómetro vaciado en bronce con baño de plata, que contiene toda la simbología del nacimiento  de las Plazas de Ejercicio Físico en Berlín, por obra de Friedrich Ludwig Jahns (1878-1856), que luego se replicaron en toda Alemania y en Suiza y que a lo largo de los años dieron origen a lo que hoy conocemos mundialmente como Gimnasia Artística. La imagen de Ludwig ya anciano es central en esa pieza, de la que solo mencionaré que hay un sujeto vestido a la hoy extraña usanza de la época con una pesita en la mano, un caballete gimnástico, un juego de Anillas, pesas, una careta de esgrima, y otros elementos que sería tedioso consignar aquí. Me permito imaginar que dicha obra ha sido un homenaje póstumo al personaje mencionado más arriba, por lo que podría haber sido elaborada alrededor de 1860, o quizás algunos años antes, poco después de la muerte de Ludwig Jahns. Sobre esta temática, también consigno la posesión de un libro sobre el epistolario de Ludwig, adquirido en una subasta que hizo cierta comisión directiva de una institución de La Falda llamada Sociedad de Simpatizantes de la Cultura Alemana. En una las primeras páginas hay tres grabados con la imagen de Ludwig en tres etapas de su vida. 
  • Mi abuelo materno que como dije antes no llegué a conocer, tenía una enorme casa de campo en Carcarañá (Provincia de Santa Fe) a la que se trasladaban en verano desde Rosario mi abuela, mis tíos, primos, personal de servicio, y las infaltables mascotas (aves y perros). Y también mi familia desde la entonces lejana Buenos Aires. Relato estos pormenores, porque en un escaparate de la habitación a mí asignada  siempre estaba ese objeto raro que debido a mi ignorancia juvenil nada me decía. Pasados muchos años, y ya muertos casi todos mis parientes mayores de la familia materna, visité la casona de paso en un viaje a Córdoba, encontrándola vandalizada y desvalijada, con puertas y ventanas abiertas y forzadas, y con los pisos poblados de deshechos, fotos y cuadros, algunos sentimentalmente muy valiosos para mí y que aún conservo. Entre ellos el famoso barómetro cercano a mi lecho de la infancia al que ninguno de los vándalos había visto digno de ser apropiado. No tenían in mente –pobres- algunas frases referidas a los objetos que he situado en la escalera de entrada al Museo del Deporte “Pierre de Coubertin”, y que transcribo por estimarlas de interés para los lectores:

El objeto seduce

El objeto contiene un saber

El objeto induce a la reflexión

El objeto es un pensamiento realizado

  • A lo que podría agregar que los objetos artísticos creados por la versatilidad humana por lo general nos sobreviven, albergando esa generosa información que solo le será develada a quien posea los conocimientos previos necesarios para desentrañarla y decodificar sus elementos constitutivos concretos o simbólicos.
  • Como puede observarse, hay múltiples coincidencias que, como se verá, no terminan allí puesto que también las hay en mi propia vida y en la de uno de mis sobrinos, lo que me lleva a pensar que hay algo más que simples “coincidencias”. Quizás algo intangible relacionado con la cultura y el ADN, con el funcionamiento de la psique, la transmisión del pensamiento y las misteriosas redes de la computadora más perfecta del universo, que es el cerebro humano.
  • Para completar estas disquisiciones, agregaré al presente los curriculum vitae sintéticos de mi abuelo Felice Moro, el mío propio, y el de mi sobrino Flavio, éste último aún abierto a futuro en sus grandes logros, en los cuales hay una línea de continuidad que me asombra con sus sorprendentes paralelismos. Mi sobrino Flavio Bessi, hijo de mi hermana Myrtha, después de una incursión en la gimnasia de Argentina, se fue a Europa y está radicado en Freiburg – Alemania, donde realizó una carrera asombrosa deportiva, universitaria y docente, después de haber incorporado a su a su acervo el difícil idioma alemán. Allá se doctoró en Ciencias del Deporte, fue entrenador del equipo juvenil alemán de gimnasia y viaja por el mundo por cuenta de la FIG para ayudar al desarrollo gimnástico en distintos países del mundo.
  • Otra notable coincidencia entre las vidas de mis abuelos, mi sobrino y yo, es que los cuatro hicimos nuestras carreras y nuestras vidas en países con idiomas diferentes a la lengua materna. Mi abuelo paterno desarrolló su vida en Zurich, de idioma alemán, habiendo nacido en Milán. Mi abuelo materno en Rosario-Argentina, pasando del italiano del Ticino al español. Yo mismo, con idioma italiano también del Ticino suizo al español de Argentina, Y mi sobrino Flavio, del español argentino al alemán europeo, aunque hoy ya domina varios idiomas. 
  • Lo más importante desde mi punto de vista como creador y director del Museo del Deporte “Pierre de Coubertin”, es que con la ayuda del CPCA (Comité Pierre de Coubertin Argentina), el CLEC (Centro Latinoamericano de Estudios Coubertinianos)  y del COI (Comité Olímpico Internacional), pueda confirmarse la participación de mi abuelo paterno en los segundos Juegos Olímpicos de Paris 1900.

La Falda, Octubre de 2022

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PARTICIPACIONES DEPORTIVAS DE MI ABUELO FELICE MORO, SEGÚN CONSTANCIAS MATERIALES EN MI PODER:

  1. Roma 1889
  2. Locarno
  3. Geneve 1891
  4. Neumunster
  5. Adlisweil
  6. Lenzburg
  7. Forza e Coraggio 1890
  8. Chiasso
  9. Arbon
  10. Concorso Regionale 1891
  11. Virtus Bologna 1891
  12. Genova 1892
  13. Ausershil 1892
  14. Ausershil  (II)
  15. Aaral 1893
  16. Höngg 1894
  17. Lugano 1894
  18. Aussersihl 1895
  19. Roma 1895
  20. Meilen 1895
  21. Baden 1895
  22. Zurich 1895
  23. Kusssnacht 1896
  24. Locarno 1896
  25. Wiedicon
  26. Paris-RF 1896 (II Juegos Olímpicos)
  27. Zurich
  28. Schaffhausen 1897
  29. Lugano
  30. Glarus 1899
  31. Hallwen
  32. Chiasso 1899
  33. la chaux de fonds 1900
  34. Milano 1902
  35. Zurich 1903
  36. Uster 1905
  37. Lugano 1906
  38. Bern 1906
  39. Lausanne 1909
  40. Stocholm 1912 (Juegos Olímpicos)

Alberto E. Moro – Octubre de 2022

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